Capitulo 1
Cuando el trataba de recuperarse del shock sintió la agitación alrededor. Las personas corrían de un lado hacia el otro y los gritos al principio lejanos y tenues se sentían cada vez cerca, cada vez mas reales.
-¡Corre! ¡corre!..-
Un hombre lo trato de jalar pero Abel no había logrado regresar a sus sentidos.
-¿Huh?
Abel volteo justo a tiempo para ver como la persona que lo estaba instando a correr fue arrollado por un hombre violentamente. Después de caer al suelo el atacante empezó a morder los brazos del hombre que luchaba por alejarlo con todas sus fuerzas.
-Ayuda… ¡ayuda!.Arggg- Aquella cosa con forma humana logro alcanzar el cuello del pobre hombre y arrancaba pedazos de carne enteros en una bestial escena gore.
Abel se llevó las manos a la cabeza mientras maldecía de todas las formas que sabía en su mente. Esto fue lo último que necesito para aterrizar de nuevo en la realidad, su primer instinto fue el de buscar ayuda pero cuando volteo alrededor solo pudo ver el infierno en que la ciudad se había convertido.
Tan solo en el puente en el que se encontraban otras cuatro personas estaban siendo atacadas. Cuando bajo la vista a la avenida pudo ver atreves de las ventanas de un autobús, algunas ya con manchas de sangre en ellas, como peleaban y forcejeaban dentro, haciendo que el autobús de varias toneladas se agitara visiblemente.
El infierno, esto era el maldito infierno pensó.
El sonido de alguien que corría hacia lo obligó a voltear su mirada.
-¡Gruooorr!
Un hombre con la cara deformada corría hacia el. El rugido inhumano que salía del loco hombre amenazaba claramente a Abel y la boca llena de sangre del monstruo en un instante estaba frente a el.
-¡Ah¡- Abel estiro las suyas y lo agarro por los hombros, la bestia estiro las suyas hacia su cara y su boca mordía el aire soltando saliva y sangre que le salpicaron la cara. Podía sentir el horrible aliento del hombre y veía con terror como esa cosa abría su boca tanto que pensó que era imposible algo así.
Una idea estallo como una bomba en su cabeza. ¡Zombi!
-Maldito… déjame.- Abel sabía lo que iba a pasar si deja que el zombi se acercara. En ese momento esa cosa ya había soltado un par de mordidas en dirección a sus brazos, por suerte había fallado. Realmente solo unos segundos transcurrieron pero Abel sentía que se le acaba el tiempo, aunque él era bastante fuerte no creía que ganara contra esa cosa y sospechaba además de que habían otros que lo atacarían también.
Su sentido de crisis estaba gritándole en la cabeza así que reunió todo su valor y soltó una patada con toda su fuerza haciendo que él y la bestia con forma humana retrocedieran ambos un par de pasos. Los dos se detuvieron un segundo y se miraron. La bestia no siguió gruñendo sino que bajo su cuerpo y después de un pequeño paso se lanzó en un salto como un felino sobre su presa. Abel retrocedió medio paso el ver esto, pero no fue por miedo. En el instante en que los dos chocaron Abel uso la inercia del zombi, lo toma de nuevo por los hombros y dio media vuelta tratando de arrojarlo. El pobre zombi callo 5 metros hacia la avenida mientras estiraba sus brazos hacia Abel.
Abel no asimilaba todavía lo que había pasado, de hecho fue un espléndido derribo de judo, pero Abel solo actuó por puro instinto. El solo sabía que se sintió genial. Una sensación de hormigueo tenía en su pecho, casi como un pequeño dolor, pero que le causaba placer. Nunca lo había sentido antes, pero le gustaba. Él no lo sabía pero tenía una expresión bastante anormal en este momento, entre la locura y euforia.
Pero antes de que Abel pudiera sentirse a salvo vio a varios de esos monstruos mirándolo en silencio. Uno, el que se estaba comiendo vivo al pobre hombre que intento avisarle del peligro se estaba poniendo de pie y se giraba en dirección hacia él. Su cara y su camisa estaban bañados en sangre y en su boca una tira de piel colgaba sin poder saber si era suya o del hombre que ya no se movía en el suelo junto a él.
El zombi se agacho un poco y luego rugió.-
-¡Guooooorrrhh¡
Solo estaba a unos cuantos metros de él. Abel se giró y corrió con todas su fuerzas, detrás podía escuchar los pasos de varios zombis que venían tras él. Pero en la dirección que el corría de pronto dos zombis se levantaron del suelo y voltearon hacia él.
-Carajo…
Se asomó hacia abajo del puente y pudo ver un gran camión unos metros debajo de donde él estaba. Sin pensarlo dos veces él puso su mano sobre el barandal de protección y salto sobre el cayendo hacia el camión.
Bum
Sonó un leve eco del golpe desde el interior el camión. Abel intento caer con las piernas pero por alguna razón sintió que sus pies solo rozaron el techo del camión antes de que su cuerpo azotara con fuerza de un lado. Aparentemente había caído del lado porque su pierna y brazo derecha están entumecidos. Pero ni siquiera tuvo tiempo de comprobar sus seguridad cuando otro golpe sonó en sobre el camión. Levanto la vista justo para ver caer al zombi que lo perseguía.
El zombi al parecer más ágil y resistente que él se paró y después de dirigirle una mirada se abalanzó sobre él. Abel, que todavía se encontraba tirado sobre el techo del camión se llenó de pánico. Cuando el zombi se acerba a Abel el uso sus dos piernas para patearlo con toda su fuerza. Las manos del zombi apenas rosaron la ropa de Abel antes de salir disparado hacia atrás cayendo de encima del camión hacia la avenida. En realidad eso había sido fácil.
Abel se asomó hacia abajo y vio a su perseguidor levantarse del suelo y tratar de subir hacia él. Afortunadamente este camión era bastante grande, de tal vez unos tres metros de altura o más, a menos que el zombi trepara por la cabina y luego hacia el contenedor donde estaba el no había manera de que lo alcanzara.
Por fin pudo tomarse un tiempo para calmarse y le agradeció al dios en el que nunca había creído por poder salvarse de esa situación. Levanto la cabeza y vio a personas siendo perseguidas por otras “personas”, que en cuanto los alcanzaran… bueno, realmente no quería pensar en eso.
Los gritos de las personas debajo de él eran terribles, pero no podía hacer nada. Arriba en el puente, los zombis comenzaron a lanzarse hacia abajo. Uno callo sobre el camión en el que estaba, Abel se preparó y antes de que terminara de levantarse lo tiro del camión con una patada.
El volteo alrededor, pensando en que hacer a continuación, pero solo vio caos. De entre los gritos uno que estaba especialmente cerca le hizo voltear. En un pequeño mini cupe, dos chicas gritaban por ayuda mientras intentaban salir por el pequeño espacio del techo del coche. Pero parecía que había algo que impedía que una de las dos pudiera salir.
El pequeño mini-cupe había sido emparedado por varios autos por todas las direcciones, haciendo imposible el uso de las puertas del auto. Una de ellas volteo hacia Abel, y estiro sus manos hacia el mientras le pedía ayuda. El sonido estaba atrayendo a algunos zombis que trataban de llegar a ellas atreves del espacio de los muchos coches.
Aunque Abel no lo había visto con sus propios ojos, sabía más o menos lo que había pasado. Probablemente cuando las personas se comenzaron a convertir en zombis, más de unos de los conductores trato de salir por la fuerza del tráfico, causando muchos choques por todos lados. Al final, la avenida quedo totalmente atascada entre los constantes accidentes, incluso varios autos se habían volteado y en ese momento se podía ver todavía a algunas personas tratando de salir del caos conduciendo.
Esas chicas y su pequeño auto se quedaron atrapadas en esa ridícula situación de esa manera.
Aunque no creía que pudiera hacer algo, miro hacia el pequeño coche de esas chicas y los autos que los separaban. Había una camioneta cerca de él, y tres o cuatro autos después estaba el lugar donde aquellas niñas estaban atrapadas, unos 15 metros de distancia tal vez. En su cabeza un plan se formó, saltar de un coche en otro hasta llegar a ese lugar, sacar a las chicas y regresar al camión.
Parecía un buen plan.
- ¡No se muevan! ¡Voy para allá!.
La chica asintió con la cabeza y se agacho para decirle algo a su amiga que seguía tratando de salir del coche.
Abel sintió el hormigueo en su pecho estallar, la adrenalina corría por todo su ser dándole la sensación de que era capaz de todo. Salto hacia la camioneta que está a unos metros de él y aunque casi cae al suelo, recupero el equilibrio. Dio un par de pasos y salto al otro coche, cuando se estabilizó y quiso dar otro paso algo tiro de uno de sus pies.
-¡Wuoo!... mie..
Esto hizo que cayera sobre su trasero pero antes de poder maldecir algo lo tomo por la cabeza y lo tiro hacia atrás, soltó un golpe y otro hasta que pudo liberarse. Su pie estaba siendo sujetado por una mano sangrienta, pero con un feroz movimiento pudo liberarse. Cuando se puso de pie pudo ver lo que había pasado, la mitad de un zombi trataba de salir por la ventana de un auto, era una señora de mediana edad que trataba de alcanzarlo desesperadamente. Por suerte su grueso y gordo torso no la dejaba salir por completo por la ventana a medio abrir. Por las otras ventanas del auto de asomaban brazos y manos que llenas de sangre trataban de agarrar algo que destrozar, una de esas manos era la que lo había echa caer sobre su culo.
Ya con más tranquilidad, pudo ver mejor la situación de los coches restantes. Por alguna razón había pasado por alto todos esos zombis atrapados en sus autos que trataban de salir. Volteo a ver el camión del que había bajado y ya no se sentía tan valiente como antes…
Volteo a ver a las dos chicas otra vez, se dio cuenta de que los zombis se estaban acercando a ellas. Suspiro y salto al siguiente coche.
Pero varios zombis ya habían notado a Abel que saltaba entre los autos y se acercaban hacia el lugar. Uno que alguna vez fue al parecer un hombre guapo y alto se detuvo cerca de Abel, se agacho y pareció aspirar mucho aire antes de abrir su horrible boca y gritar.
-Guoorarrrrar..
Ya muchos monstruos se acercaban, pero después de escuchar el grito algunos más salieron de entre los autos accidentados como si fueran atraídos por el rugido. –Mierda- Pensó Abel y sin pensarlo mucho se apresuró hacia las chicas.
Mas rugidos se escucharon y él podía sentir a las bestias acercarse. Llego al lugar y vio a una joven que tal vez si no tuviera el maquillaje corrido por toda la cara además de los mocos y esa expresión de terror en la cara se vería hermosa…
-¿Qué es lo que pasa?- Abel sabía que algo la estaba deteniendo a ella y a su amiga, sino, hubieran corrido del lugar hace mucho.
-Sus piernas, n-no salen…
Abel se asomó dentro del auto y vio en que en efecto las piernas de la chica estaban atoradas entre el volate y el asiento, el choque había deformado la cabina del pequeño auto atrapando a una de ellas dentro.
-Oye, dame las manos.- De entre la salvaje melena de pelo rizado una pequeña cara de aspecto infantil llena de miedo volteo hacia arriba a ver a Abel y le tendió sus manos.
Abel la tomo de sus manos, pero al intentar sacarla las pequeñas manos de la chica se soltaron de las suyas. Abel noto que no funcionaba de esa manera así que la tomo por las muñecas justo debajo de las manos y de esa manera pudo usar más fuerza para sacar de ese lugar a la chica.
-¡Ahhh!
La niña grito de dolor pero Abel no aflojo, el casi podía sentir a esas bestias llegar.
Brisa sentía que se partiría por la mitad, no sabía si serían sus manos o sus piernas las que se partirían primero solo sabía que los dos le dolían como el infierno.
-Ahhh e-espera, no tan fuerte…
Con un último esfuerzo fue liberada de su trampa y callo de rodillas sobre el techo del pequeño automóvil.
Pero no había tiempo, los monstruos se acercaban, Abel la insto a pararse pero no pudo ponerse de pie. Su pierna izquierda no respondía…
- ¡Waaaa!- Abel sintió que algo jalaba su brazo y cuando volteo pudo ver que era la chica con el maquillaje corrido que está siendo a su vez jalada por una zombi que había logrado subir al coche.
Abel jalo a chica y pateo al zombi al mismo tiempo haciendo caer al suelo al último.
-¡Vamos!- Grito Abel.
Pero sus planes de regresar al camión se vieron frustrados pues en camino de regreso ya habían demasiados zombis. Por un momento no supo que hacer, se sintió atrapado y frustrado hasta que un grito a lo hizo reaccionar.
-¡Por aquí!-
Adelante en la avenida pudo ver a varias personas llamarlo desde las ventanas de un autobús, sacando sus manos haciéndoles señas. Abel no lo penso mucho, él y las dos chicas se vieron a los ojos un momento antes de tomar acción.
Pero alguien estaba herido, Abel que ya había saltado hacia el auto enfrente de ellos se detuvo cuando se dio cuenta. La primera chica salto pero la otra, que había resultado herida dentro del auto se apoyaba en un solo pie, un zombi ya había llego al lugar y se estaba subiendo con dificultad al grupo de autos que estaban chocados uno contra el otro.
-Ayuda!
Cuando el zombi se levantaba y estiraba sus manos hacia la niña herida Abel aterrizo sobre el zombi con una espectacular tacleada de hombro mandándolo a volar por donde había venido. Brisa que ya había visto su horrible muerte en su mente, se quedó sorprendida.
Abel vio a la niña en shock y casi lloro de impotencia. Volteo hacia la niña con preocupación. – Vamos, tenemos que irnos…-
Pero ella negó con la cabeza, volteo a ver su pierna herida y su expresión se nublo, se llevó las manos a la cara y con una voz quebrada hablo. – No puedo, vallan ustedes. Váyanse
Abel se tocó la frente y volteo hacia el camión donde lo llamaban. Casi podía ver un camino formado por autos desde ese lugar hacia el camión. Había unos chocados así que no tendría que saltar todos de uno en uno. Vio con cuidado a la niña que tenía al lado y pudo ver que era bastante flaca, no creía que pesara mucho. Cerró los ojos y la cargo en los brazos.
-¡Waaa!- Por supuesto esto tomo por sorpresa a Brisa.
Abel la volteo a ver. – Cállate, no grites- Acomodo a la chica en sus brazos y comenzó su loca carrera.
Brisa sujeto la chamarra de Abel con fuerza y cerró los ojos. Solo esperaba que no cayeran los dos hacia su muerte por su culpa.
Ana vio a ese joven cargar a su amiga y sudo frio. Ella casi se cae cuando salto hace un momento, por suerte no había zombis cerca, si no… y esos dos iban a ir de esa forma, no estaba muy segura de que lo lograran en verdad. Además ella sabía que su amiga nunca fue buena en cosas físicas, ella era del tipo de personas que se enredaba con sus propios pies. De hecho, seguido habían sufrido escenas embarazosas gracias a su extremadamente torpe amiga…
Abel tomo impulso y salto, no fue tan difícil, solo esperaba que sus fuerzas no fallaran antes de llegar al autobús. Los tres avanzaron ni rápido ni lento mientras manos se estiraban desde los lados con la intensión de arrastrarlos hacia su muerte.
Cuando llegaron enfrente del Autobús se detuvieron en seco, estaba a un par de metros de distancia y había varios zombis en el camino. No podían bajar al suelo pues esos zombis no les darían tiempo de correr hacia la puerta, aparte de que el lado por el que se acercaron era el incorrecto. La puerta estaba del otro lado…
Rodear el camión era claramente suicidio y los zombis casi habían subido al coche en el que se encontraban. Abel volteo hacia la niña que se encontraba bien con una expresión seria.
-Tenemos que saltar…
Las dos niñas abrieron mucho los ojos. ¿Cómo mierda iban a saltar tanto?... aparte una de ellas estaba herida. Ese tipo estaba demente, pensaron.
- No hay otra manera, te ayudare a saltar ¿entiendes?.
Puso a la chica que tenía en sus brazos sobre el techo del auto y se acercó a la otra. Ana negaba furiosamente con la cabeza, ella no quería hacerlo. Realmente no quería…
Abel señalo hacia el techo, que desde la perspectiva de Ana estaba estúpidamente demasiado alto.
-Es saltar o morir.- Ana trago saliva al escuchar eso.
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